12 de noviembre de 2010

Llamamiento a los pasteleros


Muy señores míos: ustedes son para mí una de las cuatro patas donde se basa mi ilusión por la comida y doy fe de ello dejándome pelas a cambio de kilos en sus establecimientos. ¡Qué culpable me siento después de comerme una de esas milhojas tan ricas!
Hasta ahora, mi relación con su gremio ha sido muy cordial, pero me estoy empezando a mosquear y las narices se me están hinchando progresivamente, al ver que en su afán comercial, no les importa que los clientes nos pongamos como los modelos de Botero.
Vamos a ver: Navidad es el 25 de Diciembre ¿O no? Es que cuando vuelvo de dejar las flores en el cementerio, ya me están colocando en los escaparates madrileños unos bollos con corona, que son clavaditos a los roscones pero sin frutas por encima, llamados coronas de la Almudena.
El que más y el que menos, no se ha repuesto todavía de los excesos del verano y anda controlando lo que come para poder soltarse la melena en Navidad, pero es una misión claramente imposible porque ustedes no nos dejan, empeñados en que se nos salgan los ojos cada vez que entramos a comprar el pan.
Hoy estamos a doce y las coronas siguen en los escaparates, pero es que los turrones, los polvorones y el roscón, estarán pasado mañana y ya no sabemos qué fecha estamos festejando, porque se junta todo.
Antes daba gusto: los roscones después de las navidades; las torrijas, en Semana Santa, y no en la Candelaria; las rosquillas por San Isidro, que ahora cuando llega el día del Santo ya estamos hartos de comerlas; huesos de santo y buñuelos el primero de Noviembre, la corona de la Almudena el nueve, y los turrones en Navidad.
Ahora, cuando llega Nochebuena, estamos ya hasta arriba de dulces y es lo que menos apetece en la cena, además de llevar ya un mes desayunando roscón. Le ofreces con el café un polvorón a los amigos y te ponen cara de asco, pero como a estas alturas ya somos conscientes, COMO CADA AÑO, de que hemos comprado dulces de más, intentamos colocárselo como sea. "Que sí, mujer, que éstos no son como los que venden, que los hace un primo mío" Y la pobre resistiéndose. "Venga, y ahora un mantecado pero de verdad, que no es de los chinos".
Señores pasteleros ¿Por qué no vuelven ustedes a poner los productos en sus fechas correspondientes? Nuestros cuerpos y nuestras básculas se lo agradecerían.